January172011

Orión

Así que aquí he vuelto. De nuevo a seguir experimentando con esto. Después de unas largas vacaciones. Tres semanas en las que me dediqué a disfrutar simplemente más de vida (así es señores, aunque suene la mar de ridículo). Claro, un “Basta” no fue suficiente y tuve que ser alguien ya podrido en mí. ¿Algo relevante de estas fechas pasadas? Ja, mucho de hecho. Pues dentro de todo eso, tan sólo puedo decir que me siento satisfecho de las convivencias con familia y amigos.

Quedarse en casa la mayor parte de mis vacaciones es algo que en verdad me purga, así que hice todo lo que estaba en mí para salir, mínimo, a dar un paseo por lugares cercanos. Entre esos lugares, como se acostumbra ir a comprar en la mañana las cosas para la cena de Año Nuevo, acudí con mi familia a una plaza, el mismo colorido desbordante de frutas y verduras, el olor por doquier de aceite requemado y masa, las ofertas gritadas por comerciantes, las mujeres que hasta para esos lugares no pierden el estilo, y otras más que arreglarse bien no es lo suyo, los típicos regateos que al final resultan ser efectivos, uno que otro animal hambriento que merodea por los puestos de comida, las lonas de colores que pintan el suelo como si fuera una fiesta matutina. Me gusta ir, en primera porque aunque ciertamente no son los lugares más higiénicos para comer, a mi parecer sí son uno de los lugares en los que mejor se come; y además porque te topas con una que otra escena peculiar. De esto puedo rescatar que mientras estaba comiendo, un señor ya anciano se sentó frente a mí, acompañado de su esposa, de igual longevidad. Él de un aspecto característico de un anciano tradicionalista y del que disfruta del canto del gallo cada mañana, pero eso sí, con los años marcados fuertemente por cada arruga. Ella, de cara decaída, un poco encorvada, con una cabellera larga que jugaba con el gris, el negro y el blanco, y con ojos que transmitían cansancio y serenidad. Este anciano, pedía su comida y comía con un gusto, se atiborró de aquel manjar que sólo el borrego lo puede dar. Ella, sólo agachando la mirada, jugando con sus rasposas manos. ¿Qué comió ella? Les puedo responder que si acaso, un solo taco y ya. Tal vez se estaba muriendo de hambre, tal vez no había tenido presente semejante plato frente a ella en mucho tiempo, tal vez estaba perdida en sus vagos pensamientos, tal vez contarse los cayos de los dedos de las manos era más esencial, tal vez guardar un frío silencio era lo mejor que podía hacer, tal vez el quedar tan sólo descansada en el banco era suficiente, tal vez recordaba aquellos votos de hace ya décadas que ella haría algo más que amarlo (o en dado caso, forzar un amor): a obedecerlo en todo. Terminó el señor, pidió la cuenta y se fue, ella, mientras tanto, se levantó e hizo un movimiento con el brazo, recogió unas enormes bolsas de tela y se las echó al hombro. La pareja se fue perdiendo entre tanta gente, el anciano avanzando sosteniéndose con un bastón, y la anciana, forzando unos pasos cansados tratando de seguirle el paso a su esposo. Poco después, los vi en otro lugar, me topé con la señora, quien parecía sólo leer sus pensamientos en el suelo, mientras que de sus aparentemente débiles manos colgaban voluminosas bolsas, giré mi cabeza para buscar al señor (no sé por qué lo hice) y lo encontré un poco alejado, bebiendo un poco de pulque, acompañado de al parecer sus amigos, todos bebiendo de ese fuerte licor mientras unas sonrisas mostrando dientes carcomidos se asomaban de sus húmedas bocas. ¿No es acaso singular? Una escena que me cautivó de cierta manera y que no olvidaré. Antes que nada, aclaro: no soy machista, es más, como muchas cosas en este país, pienso que es como un cáncer que no deja progresar eso que está tan de moda y que, supongo, debería de estarlo siempre: la libertad. Aunque he de confesar que hubo algo en esa relación que me emocionó mucho. No sé cómo explicarlo. Simplemente, creo que, es un fuerte pilar de eso que México ha conservado celosamente: la tradición. Pensar que aun hay relaciones así, que aún se conserva el título de jefe de la familia. Mujeres, no se sientan ofendidas con estas declaraciones mías, porque ¡Qué sería del inútil hombre sin una mujer! Repito, el saber que esas ideas (aunque ya sé que dirán “retrógradas” y sí, tal vez lo son en toda la extensión de la palabra) aun sigan vivas y presentes, me emociona de sobre manera. Muchos no entenderán mi punto de vista, es más, creo que a estas alturas, nadie de mi edad me lograría comprender, tan sólo el tener presente que ciertas tradiciones, por más injustas que sean, sigan vivas como que me satisface. Dirán que pobre viejita, pero yo no lo veo así. ¿Por qué? Porque así creció, así se le educó, que la mujer le sirve al hombre, que eso será siempre, que se someterá a las decisiones de él, que su palabra es ley en el hogar. Es algo que sabe tiene que ser. Seguramente así vio a sus padres, lo mismo que con sus abuelos, por ende, ella podría pensar que es lo más normal del mundo. Lo que me recuerda que antes, los “Te Amo” estaban como prohibidos. Dice mi abuela que ella nunca le dijo “Te Amo” a mi abuelo, por más que ella lo amó (y aún ya muerto, lo sigue queriendo mucho), lo más que decía era “Te quiero mucho” y era la expresión amorosa de mayor grado. Los “Te Amo” hablaban de situaciones un poco más impropias, por no decir (atreviéndome a decirlo) bárbaras. Me tirarán de loco. Pero de esto ya no se quejen, que ahora el relativismo está por todo su apogeo y cualquier cosa vale. Lo sé, son ideas de pueblo, pero créanme que ideas significativas y hasta históricas. Sí, quizá soy un pinche aguado… ¡Bah!

Aparte de esto, aprendí tanto estas 3 semanas. Y cambié mucho. Como se dice: en esencia soy el mismo, pero he cambiado en ciertos aspectos. Desde hace dos años, me recomendaron de un libro de cosas filosóficas –cabe aclarar que era cuando estaba interesado en esas cosas abstractas, que a la vez son astutas pero también bobas-, lo busqué por doquier, no lo encontré, hasta que me decidí a conseguirlo por internet. Pronto lo empecé a leer y me iba envolviendo con sus cuestiones y juegos de ideas. Pero el tener que leerlo en la pantalla me lastimaba mis ojos, y un día de flojera lo dejé en el olvido. En estas vacaciones, lo encontré, tenía suficiente dinero para comprármelo y adquirir otros tomos de ideas similares, todo estaba listo para pagar por él y de nuevo analizarlo más. Hasta que me dispuse a cambiar. Sí, dejaré de ser aquel que se preguntaba todo y que pensaba que todo en la vida tiene una razón de ser, que no hay más de lo que nuestros ojos pueden ver, que somos lo más capaz que tiene el universo, que somos amos y creadores, que la materia es materia y siempre será materia, etc. ¡Al demonio con todo eso! Hasta yo acepto que es un cambio radical en mí, pero estoy hartado de esas ideas. Me di cuenta que esas teorías no sirven más que para hacer más infeliz al hombre.  ¿Qué no harán esos pensamientos prefabricados que sólo amargarme más la existencia? ¡A la mierda con todo eso! Tan sólo me han chupado la alegría en esos instantes de mi vida que necesitaba ayuda, no física, sino moral. Dejé aquella sección de libros y me paré justo en frente del librero que mostraban aquellas portadas de libros conocidísimos, así es señores, yo fui rápidamente a comprarme un “Best-Seller”. Tal vez no me llenen de cultura o algo similar como los otros, pero por lo menos me llenarán de ilusión cuando esté perdido de ella. Por lo menos me harán sonreír y creer en la historia, creer en la felicidad del hombre. Debo admitir que tampoco me aloqué y escogí cualquier libraco con letras bonitas y portada cautivadora, no. Escogí uno que andaba buscando últimamente y que está de moda. Y ahora no saben cómo estoy disfrutando de esa lectura.

Cambié, pero no cambié. Sigo siendo el mismo pero ya no más. Ya ansiaba estas vacaciones. Me ayudaron tanto. Y regresé con más ánimo para vivir mi último semestre en la preparatoria. Tristemente no todo fue miel sobre hojuelas, hubo cosas qué lamentar…

“¡Sí allá están, allá arriba, en el cielo, míralos, son ellos que aún siguen su recorrido!”

December222010

Una simple oda a eso llamado Amistad.

Ha sucedido tanto estos días. O mejor dicho, en este año, que en verdad será un año que no podré olvidar. Inició con un enorme mal entendido que provocó muchas pérdidas, y a mediados de este sucedió un imprevisto. Al final, conocí a gente que no olvidaré. Más ha sucedido, y créanme que ni todas las páginas del blog, serían suficientes para los detalles. No tengo más que agradecerles a quienes compartieron todas estas vivencias conmigo, quienes les estoy agradecido por muchas cosas, o simplemente por hacerme sonreír cuando lo necesitaba. Ellos y ellas que no podré olvidar y que me dolerá cerrar el capítulo donde han sido los personajes principales: ¡MIS AMIGOS!

Comencemos, como buen caballero, por las mujeres.

A GABRIELA. A esa muchacha que me caía mal hace 3 años, pero que ahora se ha convertido en alguien muy especial. Ella lo ha dicho: soy su “intimi amigui” y estoy la mar de agradecido de serlo, y me duele mucho que no sea yo así con ella. Cómo olvidar todo ese problema que sucedió, que fui yo quien se supo toda la historia, que fui yo quien le hizo de intermediario y que erré. Desde los primeros días de Enero hasta hoy, han sucedido tantas cosas, tantas experiencias, tantos relatos. Es mi amiga de la cultura, del saber, de la buena ortografía, de los libros, de escritores que nunca he escuchado, pero también es mi amiga de un ciclo que será difícil cerrar, es mi amiga con la que viborear siempre es bueno y divertido. Con quien me han armado muchas veces, relaciones, por el simple hecho de ser amigos. Mi amiga a quien ya no es mi amiga, sino una hermana. Gracias.

A FERNANDA. A esa “niña muy linda” que todos conocen. A ella que es difícil evitar no hablarle. La persona más pura y perfecta que he conocido por aquí. La amiga que admiro por sus principios. Quien siempre me tiene una sonrisa y me anima. Mi amiga “morena de fuego” como le digo. La persona más capáz y comprometedora que he conocido. De ella sí que espero tantas cosas. Será la mejor estudiante, la mejor amiga, la mejor novia, la mejor hija, la mejor esposa, la mejor madre, la mejor trabajadora. Privilegiado será quien se quede con ella, vale más que oro. Ella que me ha dado los mejores abrazos de mi vida, ella que me ha hecho reír y tener un motivo para seguir con esto. Que en este año, me mostró más su amistad y apoyo. Con ella que sí que será muy difícil ya no ver cada tarde su hermosa sonrisa. Gracias.

A JESSICA. A esa chava tan vale madres, aquella persona tan diferente de donde viene. Ella que es tan singular. Ella que ha detestado las chavas fresas y creídas, y que eso la ha hecho una buena amiga. Aquella alumna que sabe dibujar más que perfecto, a quien le pedí más de una vez que me hiciera un dibujo. Ella que me ha dado tantas cosas y que nunca ha olvidado mi cumpleaños. La niña que hace muchos años me habló en la clase de pintura, y yo la había ignorado olímpicamente. Mi amiga que no deja de hablar y que disfruto sus pláticas, aunque a veces me saquen de quicio.  Aquella amiga, que daría hasta la vida, daría todo por sus amistades, aunque yo le reproche a veces eso. Mi más vieja y genial amiga. Gracias.

A INGRID: A esa chava de perfecta y larga cabellera, de marcado maquillaje en sus ojos, de pómulos rosados, de la mejor ropa y accesorios. La amiga “open mind” que al principio era lo que me caía mal de ella, y ahora es mi mejor consuelo. La amiga que si ella no estuviera, ya hubiera mandado Todo al carajo. A ella le agradezco que me escuche por lo menos. Que siempre me dice que no deje me tiren de mala persona porque según ella, soy alguien que vale muchísimo. A ella que también vivimos mucho este año, aunque menos que las demás. Que aunque la distancia nos haya alejado, aun conservamos la amistad y hasta ha crecido más. La chava con quien podía hablar sobre marcas, con quien podía platicar sobre películas y The Beatles. La eterna discusión en la política. Ella quien ahora es la única que me apoya en este concurso, y que siempre logra levantarme el ánimo cuando los demás me han lavado el cerebro al respecto. Otra personita que también he sido su confidente. La chava “bien” que muchos envidian y le reprochan. Gracias.

Ellas son las principales. Falta mencionar muchas. A Arianna, aquella chava calmada que me ha compartido sus opiniones y su silencio. A Zule que es “la novia en turno” según toda la escuela, ja, pero que los dos nos reímos de eso. A Mariana, mi compañera que es mi prima y que es una buena amiga, y muy bonita. A todas ellas: Gracias.

Faltan dos muy importantes. A Vuyelwa que ha sido en estos 6 meses una buena amiga, alguien que me gustó conocer, que siempre me saludó dos veces al día, y que me gritaba desde el 2do piso: “¡chuchoooooooooo!”, la amiga sudafricana de exótico y llamativo sentido de la moda, la chava de color que es una eminencia en las Matemáticas y con los idiomas, que no olvidaré su forma arrastrada de hablar el español y sus carcajadas. Ya se va en unos días y espero que no olvide su estancia aquí, en la escuela, a algunos amigos, y como dice ella, se enamoró de la comida. Ella y su peculiar forma de ser, Gracias.

A Anja, mi nueva amiga alemana. De cabello güero y fina cara. Que al principio confundió mi nombre con el “chu-chu” de una canción infantil. De quien he aprendido muchas formas de ver las cosas, que me ha compartido sus costumbres y forma de vida de allá. Que ha sido divertido enseñarle español y tradiciones, y que ella me enseñe alemán. Que nos enseñó a cocinar un pan tradicional alemán. Que con su frialdad  europea pero a la vez con su amistad, me ha hecho pasar buenos momentos. Ella aún la sigo viendo regresando de vacaciones, y aun hay mucho por contarnos. Aún así: Gracias.

Ahora los camaradas, los de siempre y los afortunadamente nuevos.

A JOB. A mi más grande amigo -sí, y de tamaño también-. A él que lo conozco desde primaria y que desde ahí hemos concordado muy bien. El amigo que siempre me cuida cuando me pierdo en el alcohol. Quien me ha inducido a los malos vicios, y que por eso lo aprecio, aunque suene mal. Con quien laboré un mes en una fábrica y que ha sido una de mis mejores experiencias, no tanto por el lugar, sino porque él estuvo ahí para pasárnosla divertido cada día. A quien siempre le creí todas sus aventuras. Que aunque este año, ya nos separaron por sus malas notas el año pasado, que es la primera vez después de 6 años que nos separan, aun sigue siendo un amigo muy importante para mí. El que nunca ha olvidado mi cumpleaños. El amigo, que cuando tuve que ir a Urgencias por mi problema de ansiedad, él fue quien más se preocupó y me ayudó a llegar a la ambulancia. Mi gran amigo. Gracias.

A JOSUÉ. A él que teníamos gustos similares en música pero ahora ya maduró y yo aún sigo de loco. Él que ha sido otro más de la historia loca, otro afectado. Mi amigo que siempre charlamos sobre lugares de costumbre, que también he sido su confidente. Que en este año, le pude demostrar que lo apoyaré, y que puede confiar en mí, él que también ha sido el amigo de los cigarrillos, de la buena vida, de las risas y los chistes. Que aunque ya en este año hemos cambiado mucho de gustos, aún seguimos compartiendo cosas. El amigo que ya tiene novia y que me anima para estar con la amiga alemana, ja. Tal vez lo haga por remordimiento. Quien me ha preguntado por la beca y que ha mostrado interés. Por él. Gracias.

A DANTE. A ese chavo súper responable. Que nunca faltaría con una tarea o trabajo. Aquel que ahora, este año es mi compañero de banca, debido al cambio de área. Que me ayuda a enfocarme en trabajar, y que yo le ayudo en sus calificaciones. Aquel que siempre hace lo que tiene qué hacer y después un poco de video juegos o fútbol. El nuevo amigo de las borracheras. El que se revela conmigo al dejarnos el cabello largo. Con quien puedo tener una plática en inglés. Quien me ha demostrado que el que trabaja, tiene sus recompensas. A quien le podría confiar mi vida. Que aunque los dos somos muy callados, a veces entendemos nuestro silencio. Que nos caen las mismas personas gordas, ja. A él que no haría muchas cosas, si yo no las hubiera hecho. Gracias.

A PABLO. Al nuevo amigo del año. A quien le estoy muy agradecido por hacerme reír los días en los que los necesitaba. Él que ha sido una “causa” para que baje de calificación por el desastre y relajo que arma. Que yo le he ayudado a subir y él me ha ayudado a bajar. Que me ha enseñado que la vida es relajada. Que siempre es bueno reírse de sí mismo. Él que me habla de carros, de anime, y hasta es bueno para temas filosóficos. El amigo de la casa para las fiestas. Otro más a quien le he confiado cosas y no sé hasta dónde pueda llegar. El nuevo amigo que hace enojar al nuevo profe de literatura diciendo pendejada y media, y que eso me hace el día. Con quien puedo hablar de situaciones un poco más explícitas y hasta podría decirlo, más maduras. Quien me toma por alguien muy inteligente y demás. Es verdad que un día sin él, es un día aburrido. El que me hace olvidar muchas cosas con sus tonterías y risas. Gracias.

También, a ustedes (si es que están leyendo esto), que he conocido a muchas personas y como se dice “amigos en potencia” por “la web”. A los que no he conocido aún, que con sus comentarios me levantaban el ánimo, y que espero conocerlos tal vez este nuevo año que empieza. A los que ya felizmente conozco. Gracias.

A todos ellos, les estoy muy agradecido. Han hecho que vea el lado bueno de todos estos meses. Un año 2010 lleno de muchas experiencias, aprendizajes, conocidos, vivencias, y demás. Un año que no olvidaré. Y no lo haré gracias a ellos. Bien. Espero seguir con estas historias en el 2011. Sólo eso.

¡Gracias y Feliz Navidad!

December112010
viirys:

Forever Reblog

viirys:

Forever Reblog

(Source: jamesdeanpiefield, via d-is-for-derp)

December92010

Siempre esperando.

Ya hacía falta, eh. Así que aquí estamos, o mejor dicho, estoy. De nuevo frente a una pantalla que lastima mis jodidos ojos esperando encontrar en ella respuestas a mis problemas, tontamente he pensado así, pero siempre es bueno un cambio. ¿Qué ha sido de mí? No mucho en realidad. Hace mucho que se acabaron los cumpleaños y con ellos los convivios. Pero afortunadamente ahora se acerca la Navidad. En realidad es nuevo que le haya tomado tanta “emoción” a estas fechas, y supongo que la razón, no la tengo muy clara. Tan sólo sé que espero estas fiestas sean lo más increibles posibles. Lo he pensado y tal vez sea porque a estos meses les he encontrado muchas cosas, muchos detalles que año con año aparecen pero que nunca más se volverán a repetir. Sí, lo confieso, se me hace un nudo en la garganta con todo esos recuerdos, es por eso que quiero disfrutar como si no hubiera mañana, como si no hubiera más de lo que tengo. Tan sólo así, supongo, sería un bien broche de oro para este loco año.

También con mucho frío, pero ya lo extrañaba. Extrañaba este clima por los paisajes que envuelve. Caminar por una callejuela donde los pequeños faroles se reflejan en su peculiar empedrado, hacer crujir a las hojas yacidas en la tierra, ver correr el viento helado por las ramas de los silenciosos árboles, y desde aquel puente de centurias, escuchar el choque del agua semi congelada con las pierdas lisas, y claro, algunos susurros de animales. Mi mejor escena sin duda. Espero una Navidad que aunque el frío reine afuera, un ambiente cálido se desarrolle junto a los adornos rojos y dorados.

Espero tanto esta Navidad que me estoy volviendo loco. Como siempre no me debo de emocionar y crear ideas que no dependen de mí para que sucedan. Sin embargo, qué perfecta es esta época. Amo ir a comprar cosillas mientras villancicos y canciones a fin, salen desde el techo. En verdad que me anima mucho eso. Una época ideal, ideal para muchas cosas y posiblemente para todo. Lástima que a mí el “todo” no puede ser. Ya está puesto el árbol de Navidad en casa, y junto a él un perfecto nacimiento. Si tan sólo pudieran ver la luz y alegría que le dan a la sala durante todos estos días, y sobre todo cuando toda la familia está de un humor poco agradable. A veces me siento en el sofá y me quedo contemplando cada esfera colgada de tan retorcidas ramas, como tratando de desifrar el código escondido en sus formas y detalles. Me quedo contemplando aquella imitación de lo natural, pensando que cada foquito dorado iluminara mis dudas. Y los regalos de abajo, que me alegran y que hacen un poco más acojedora la estancia. Se hace una adicción a esto. Lástima que dura tan sólo unos meses.

Esperando el resultado de un examen de admisión, o más bien, de concurso, que no sé si en verdad me emocione o me traume mi puntaje obtenido. Ha pasado una semana y no lo sé aun, en parte por ese temor e incertidumbre de lo que podría pasar después. Tonto, lo sé; mis decisiones siempre son tontas. Pero que quieren así soy yo y así me lo han puesto las circunstancias. Ya les dije a mis padres, a mi familia, en todo este mes, está absolutamente prohibido decir algo o nombrar a los cientos de universidades de hay. Este mes me enfocaré más que nada a olvidarme que tengo un futuro. Una época que tradicionalmente es de felicidad y alegría, y yo sólo puedo tenerla así, mandando al carajo esas instituciones y todo el mundo que envuelven. Táchenme de inmaduro y más, lo sé muy bien. ¿Y así espero pasar el examen? Ja, no lo espero. Un amigo dice que aprovechará las vacaciones para estudiar la guía, yo digo que está demente. Yo esconderé esos libracos. Que el Español, las Matemáticas, la Física, la Química, la Biología, la Literatura, la Historia de México y Universal, la Geografía se vayan al quinto carajo estas fechas. Así lo quiero y así lo he decidido. ¿Saben? Quiero pasar estas fechas como si no existiera más que yo y mi familia. 

Ayer fue el concierto navideño de la escuela. Y se acerca la “posada” que hacen año con año. Y pienso ir. Iré porque quiero aburrirme por última vez. Quiero caminar por los pasillos buscando algún lugar para resguardarse del frío, buscando conversaciones con algunos profesores divertidos. Quiero ir a una de las pocas veces en donde los alumnos pueden presumir de su sentido de la moda. ¡Caray! Extrañaré todo eso. Y también iré porque es la última vez que conviviré con Vue, mi amiga sudafricana. Estos días le he agarrado un cariño tremendo. Y no quisiera que se vaya, ella es una de las que han hecho estos meses un tanto mejor. Pero ya tiene que volver, un año lejos de su país ya es mucho. Creo que es más de lo que yo aguantaría. A veces, sus carcajadas y sus gritos me hacían el día. Me di cuenta que puedes encontrar las mejores amigas a miles de kilómetros lejos de ti. Mejores que quienes se encuentran a pocos kilómetros de tu hogar. 

No sé qué hubiera pasado si Ingrid no estaría. Tal vez ya no hubiera podido más. La amo porque entiende mis gustos, porque afortunadamente en eso coincidimos. Es la onda, y me importa muy poco si es así con los demás. Aunque mi familia la tachen de mi novia “buenota”. Me enoja que hagan sus comentarios, no por lo que dicen, sino por cómo lo dicen, con sus frases todas vulgares. Ya quisieran tener a una amiga como ella. Mi padre dice que no me emocione mucho con ella porque es una niña que le han dado todo, y me río de sus comentarios, porque él y su familia tienen una filosofía de vida muy corriente, penosamente es la verdad. Así que Ingrid: no sé qué haría sin ti. Si alguna vez llegas a leer esto: Gracias.

Me resta esperar a que mis vacaciones lleguen y pase un buen “holiday”. 

¿Saben? El cielo estrellado de estos días es el mejor.

December72010
LOL

LOL

(Source: julietasb)

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